Llegar a fin de mes dejó de ser una frase hecha para convertirse en una preocupación cotidiana. Familias que achican el changuito, trabajadores que suman horas y jubilados que deben elegir qué gasto postergar forman parte de una realidad que vuelve a poner bajo cuestionamiento el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.

El video difundido en redes las redes del dirigente matancero Facundo Tignanelli vuelve a ponerle rostro a una crisis que muchas veces se discute solamente con números. Detrás de las estadísticas están los vecinos que trabajan todos los días y, aun así, sienten que el sueldo desaparece mucho antes de que termine el mes.

En La Matanza, Facundo Tignanelli viene recorriendo los barrios y planteando una crítica directa al modelo económico nacional: mientras desde la Casa Rosada se habla de equilibrio fiscal y recuperación, en muchas casas la preocupación sigue siendo cómo llenar la heladera, pagar los servicios o comprar los medicamentos.

“Este gobierno hambrea a la gente”, sostuvo recientemente el presidente del bloque peronista de la Cámara de Diputados bonaerense, al advertir que existen trabajadores que necesitan tener dos o tres empleos para mantener a sus familias.

Pero más allá de cualquier discusión política, la imagen más fuerte es otra: personas que trabajan, se esfuerzan y hacen cuentas permanentemente, pero sienten que cada mes pueden un poco menos.

Porque para miles de familias el ajuste no es una palabra económica. Es dejar algo en la góndola, postergar una compra, usar la tarjeta para comprar comida o endeudarse para poder pagar la luz y el gas.

Y es allí, en esa vida cotidiana, donde las políticas del gobierno de Javier Milei encuentran su cara más dolorosa.

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